Los cambios fisiológicos que aparecen con la edad, las enfermedades previas y la forma de vida vivida, determinan que las enfermedades que se producen en las personas mayores tengan diferente forma de presentación, por ejemplo es menos frecuente la fiebre. Del mismo modo, la resolución suele ser más lenta y son más frecuentes las complicaciones y la descompensación de otras enfermedades coexistentes.