La cirugía ocupa un lugar esencial en la mejora de la calidad de vida de las personas mayores. Alrededor del 50% de las personas mayores de 65 años requerirán un procedimiento quirúrgico durante el resto de su vida. La valoración del riesgo quirúrgico, la preparación del paciente previo a la intervención, así como la rehabilitación posterior a la cirugía es fundamental para preservar la capacidad funcional.